Portada » ¿Por qué sabemos tanto y cambiamos tan poco?

¿Por qué sabemos tanto y cambiamos tan poco?

por Redacción LMS

La historia de un viaje que comienza donde termina la mayoría de los libros de salud

Si has llegado hasta aquí, probablemente ya sabes muchas cosas.

Sabes que deberías dormir mejor.

Sabes que el ejercicio mejora la salud.

Sabes que una buena alimentación puede prevenir muchas enfermedades.

Sabes que el estrés mantenido no es bueno.

Sabes que pasar más tiempo con las personas que quieres importa.

Sabes que deberías cuidarte más.

Entonces…

¿Por qué seguimos viviendo como si no lo supiéramos?

Quizá el problema nunca fue la falta de información.

Quizá el verdadero problema sea que nadie nos ha explicado cómo funciona realmente el cambio.

Durante años hemos aprendido a cuidar el cuerpo. Después descubrimos que la mente también importa. Más tarde comprendimos que las emociones condicionan nuestras decisiones. Hoy sabemos que también influyen nuestros hábitos, nuestras relaciones, nuestro entorno y el sentido que damos a la vida.

Sin embargo, seguimos intentando cambiar utilizando casi siempre la misma herramienta:

la fuerza de voluntad.

Y ahí empieza el error.

Porque la fuerza de voluntad puede iniciar un cambio, pero rara vez puede sostenerlo por sí sola.

No cambiamos porque seamos débiles.

No cambiamos porque somos sistemas complejos.

Dentro de cada persona conviven distintas fuerzas. Una parte sabe lo que quiere. Otra decide. Otra actúa automáticamente. Otra responde desde el cuerpo, el cansancio, el estrés, el hambre, el miedo o la costumbre.

Y cuando esas partes no caminan en la misma dirección, aparece la incoherencia.

Queremos descansar, pero seguimos acelerados.

Queremos cuidarnos, pero repetimos hábitos que nos dañan.

Queremos cambiar, pero seguimos pensando, sintiendo y actuando como la persona que éramos ayer.

No es falta de inteligencia.

No es falta de información.

Es falta de comprensión del propio sistema.

Imagina tu vida como un carruaje.

Hay alguien que desea llegar a un destino. Hay un conductor que intenta tomar decisiones. Hay un caballo que se mueve por impulso, emoción y costumbre. Y hay una carroza, el cuerpo, que soporta el camino, acusa el cansancio y expresa las consecuencias del viaje.

¿Qué ocurre cuando cada parte quiere ir hacia un lugar diferente?

Eso es lo que vamos a explorar.

Durante los próximos meses recorreremos juntos un camino. No para decirte lo que tienes que hacer. Eso, probablemente, ya lo sabes.

Vamos a intentar comprender por qué nos cuesta tanto hacer aquello que sabemos que nos hace bien.

Hablaremos del cuerpo, de la mente, de las emociones, de los hábitos, de la identidad, del propósito y de la coherencia. Hablaremos del cambio no como una promesa rápida, sino como un proceso humano, biológico, psicológico y profundo.

Porque creemos que la comprensión es el primer paso del cambio.

Bienvenido a este viaje.

You may also like

Dejar un comentario